jueves, 26 de junio de 2014

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frondizi


Fuente:http://www.siemprehistoria.com.ar/2012/02/presidencia-de-arturo-frondizi-19581962/


El aluvión de votos peronistas a la fórmula Frondizi – Gomez en las elecciones generales de 1958, sumado al apoyo comunista  aumentaron la desconfianza de unas Fuerzas Armadas que habían traspasado el poder tras el derrocamiento a Perón en 1955. Esto explica la actitud de constante vigilia que se transformó en una verdadera presión y que generaría  en los próximos años  un clima de golpe de Estado permanente…….
Apenas asumió su presidencia, Arturo Frondizi decretó un aumento salarial del 60%, con el objetivo de equiparar los registrados aumentos de precios, y en el orden político, impulsó una ley de amnistía que posteriormente sería aprobada por el  Congreso de la Nación. Si bien la ley no definía legalmente la situación de proscripción del depuesto peronismo, permitió a sus seguidores el uso de sus símbolos y la legalización de sus organizaciones y actividades. Con referencia al movimiento obrero, se devolvieron  a los peronistas seis sindicatos intervenidos y se propició la normalización de varios gremios promulgándose la ley de Asociaciones profesionales que siguió el criterio de un solo sindicato por rama industrial.
En una primera etapa, hasta enero de 1959, intentó la implementación del modelo desarrollista, basado en el impulso del desarrollo de la llamada “industria pesada” (metalurgia, siderurgia y petroquímica) con el aporte de inversiones de capital y tecnología extranjeros debido a la falta de capitales nacionales. Se buscaba así poner fin a la dependencia que el país tenía en materia de insumos importados. El modelo proponía asimismo, la modernización del campo, promoviendo el aumento de la producción agropecuaria y, al mismo tiempo, un aumento de los saldos exportables y del saldo de la balanza comercial. Pero la necesidad de la llegada de los capitales extranjeros implicaba el control de las reivindicaciones de los sectores obreros. ¿Qué significaba esto? Nos lo explica Luis A. Romero: “Los empresarios, nacionales o extranjeros, coincidían en que cualquier modernización debía modificar el status logrado por los trabajadores durante el peronismo (se debía) revisar su participación en el ingreso nacional, y también a elevar la productividad, racionalizando las tareas y reduciendo la mano de obra. Esto implicaba restringir el poder de los sindicatos, y también el que los trabajadores, amparados por la legislación, habían alcanzado en plantas y fábricas. Recortar los ingresos y recuperar la autoridad patronal era  los puntos salientes de una actitud más general contra la situación de mayor igualdad social lograda por los trabajadores.” En otras palabras, los inversores pretendían trabajadores más sumisos, más productivos y más baratos.

Frondizi pronto quedó atrapado en la falta de apoyos políticos, especialmente del sector peronista, tras una escalada inflacionaria y el incumplimiento de lo pactado previamente. El agitado primer año de gestión cerraría con medidas de fuerza del sector petrolero en repudio a los contratos firmados por el gobierno con empresas extranjeras. La actitud del vicepresidente ahondó la crisis al amenazar con renunciar si dichos contratos no eran sometidos a la aprobación del Congreso Nacional. Frondizi actuó con firmeza sosteniendo la política petrolera y decretando el Estado de sitio ante la huelga apoyada por las 62 Organizaciones. El costo fue la renuncia de Gomez y el deterioro de las relaciones con el movimiento obrero.
Para resolver el brote inflacionario y las dificultades en la balanza de pagos se incorporó al Plan económico desarrollista, un plan de “estabilización”  Se pidió ayuda al FMI y a los bancos privados, de los que se recibirían aproximadamente 330 millones de dólares. ¿Qué pedían a cambio? Un control monetario más rígido, el fín de los controles de precios y de los subsidios, la restricción del crédito  y elevación de las tasas de interés. Debía bajar el déficit fiscal, abandonando el sostenimiento de las empresas estatales, reduciendo su personal y aumentando las tarifas de servicios públicos. En este marco, se sancionó la ley 14.780 que otorgaba grandes beneficios a los inversionistas, dándoles la posibilidad de transferir sus utilidades al exterior. La estabilidad conseguida durante 1959 y 1960 arrastró el salario real, aumentó el costo de vida y alteró el delicado equilibrio que sostenía en el poder  a Frondizi, quien ya había tenido que ceder al tener que nombrar a Alvaro Alsogaray al frente de las carteras de Economía y Trabajo.
Al descontento obrero se le sumó el conflicto estudiantil, provocado por las medidas implementadas por el gobierno en materia educativa. Un gobierno que ya había perdido la brújula, que había militarizado los distritos industriales en conflicto mediante el Plan CONINTES (CONmoción INTerna del  Estado), que había adoptado una política de Relaciones Exteriores que preocupaba a las Fuerzas Armadas (especialmente en relación a la postura frente a la Revolución Cubana) y con un pasado acuerdista con el peronismo que era fuente de reiterados problemas.
El fín llegó en oportunidad de realizarse las elecciones en varias provincias en 1962, en las que Frondizi permitió la presentación de candidatos peronistas. Así fue que  triunfó el peronista Andrés Framini en el distrito de Buenos Aires, lo que resultó intolerable para los miliitares. En los días siguientes a la elección, el gobierno decretó la anulación de las elecciones y la intervención de aquellas provincias en las que los peronistas habían triunfado. El 17 de marzo de 1962, las tres armas pidieron el alejamiento de Frondizi, quien intentó una última defensa al responder “No renuncio ni doy parte de enfermo ni me voy de viaje, sigo siendo el Presidente”.  Ante su resistencia, el 29 de marzo la cúpula militar anunció al país que “el presidente de la República ha sido depuesto por las Fuerzas Armadas”.
Fue reemplazado por el  Senador José María Guido (presidente provisional del Senado ante la renuncia del vicepresidente) quien asumió como nuevo Presidente de la República Argentina.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
ROMERO, Luis Alberto, Breve historia contemporánea de la Argentina, FCE, Buenos Aires, 2001.
Departamento de Historia del Colegio Nacional de Buenos Aires, “Historia Argentina. Desde la prehistoria hasta la actualidad”, Fascículo 43, “Frondizi. El difícil equilibrio entre autoritarismo y democracia”, Página 12, Buenos Aires, 1999.
ALONSO, M.E; VAZQUEZ, E.C., Historia. La Argentina contemporánea (1852-1999), Aique, Buenos Aires, 2000.
IMAGEN y artículo recomendado para su consulta:
http://egm-consultores.blogspot.com/2009/08/arturo-frondizi-su-presidencia-1958.html

el gobierno de frondizi -1958-1962

http://es.slideshare.net/TeffBarchietto/el-gobierno-de-frondizi

gobierno de frondizi

El gobierno desarrollista de Frondizi


En 1958, Perón desde Madrid, ordenó a sus seguidores votar por el radical disidente y desarrollista Arturo Frondizi, demostrando así su fuerza aún desde el exilio. Perón se vio obligado a tomar esta decisión, ya que era dudoso que los peronistas volvieran a votar en blanco (después de la Asamblea Constituyente de 1957 en la que el 24% de los votos fueron en blanco) en un momento en el que se elegiría a las autoridades que regirían por seis años los destinos de la nación. Por otro lado, Frondizi seducía a los peronistas con sus consignas progresistas y desarrollistas y su prédica en contra del gobierno militar.
Las FFAA, lideradas por entonces por los sectores más antiperonistas, sostuvieron que el candidato de la UCRI había ganado ilegítimamente, ya que los votos peronistas habían frustrado al candidato oficioso de los militares, el de la UCR del Pueblo. Desde la asunción del nuevo presidente, el golpe ya estaba dando vueltas en las cabezas de los opositores.


Después del período peronista, el sector industrial había quedado compuesto por pequeños capitalistas y talleres artesanales de baja eficiencia y competitividad, pero de gran capacidad de empleo. Las grandes corporaciones del país, que cubrían las áreas de industria y servicios públicos, eran propiedad del Estado.
El gobierno desarrollista de Frondizi implementó un plan destinado a modernizar las relaciones económicas nacionales e impulsar la investigación científica. En diciembre de 1958 se promulgó la Ley de inversiones extranjeras, que trajo como consecuencia la radicación de capitales, principalmente norteamericanos, por más de 500 millones de dólares, el 90% de los cuales se concentró en las industrias químicas, petroquímicas, metalúrgicas y de maquinarias eléctricas y no eléctricas.
El mayor efecto de esta modernización fue la consolidación de un nuevo actor político: el capital extranjero radicado en la industria. La burguesía industrial nacional debió, desde entonces, amoldarse a sus decisiones y la tradicional burguesía pampeana fue desplazada de su posición de liderazgo, recuperándola a medias en los momentos de crisis.
Otras de las consecuencias de este plan fue la concentración de las inversiones en la Capital Federal, la provincia de Santa Fe y principalmente la ciudad de Córdoba, que experimentó un meteórico desarrollo industrial. Por otro lado, las variaciones en la distribución de los ingresos beneficiaron a los sectores medio y medio-alto, en detrimento de los inferiores, pero también de los superiores.
La complejización de las estructuras políticas y económicas desplazó a los viejos abogados y políticos del poder y los subordinó a una nueva clase dirigente, la burguesía gerencial, que empezó a formar el nuevo Establishment. Ante esta nueva situación, la burocracia sindical adoptó una nueva posición; ni combativa, ni oficialista: negociadora.
Desde que en 1961 Frondizi devolvió a los sindicatos el control de la CGT, se empezó a gestar en el interior del sindicalismo peronista la corriente "vandorista" (por Augusto Vandor, líder del poderoso gremio metalúrgico) que estaba dispuesta a independizarse progresivamente de las indicaciones que Perón impartía en el exilio. Eventualmente, consideraban construir el embrión de un proyecto político-gremial capacitado para negociar directamente con otros factores de poder (es decir, sin la mediación de Perón) al estilo del Partido Laborista inglés nacido en la década del ‘40. Todo esto hizo que los partidos políticos tradicionales fueran perdiendo relevancia como articuladores de intereses sociales.
En estos años de proscripción y declinación general del nivel de vida de la clase obrera nació la izquierda peronista, es decir, aquellos peronistas cuyas metas eran el socialismo y la soberanía popular. Esta se dio no por acercamiento de la izquierda tradicional, que seguía siendo hostil al peronismo, sino a través de la radicalización de los activistas peronistas y la peronización de jóvenes que se habían orientado primero hacia la derecha y el nacionalismo católico.
En recompensa por el apoyo electoral recibido, Frondizi se acercó a los peronistas - otorgándoles una amnistía general, una nueva Ley de Asociaciones Profesionales, etc.- pero las inversiones extranjeras, consideradas la clave del desarrollo frondicista, les olían a entrega al imperialismo yanqui. Los contratos con ocho compañías petroleras extranjeras y la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre desbordaron la ira de los peronistas nacionalistas, que se sentían traicionados. A su vez, se levantaron las protestas de la burguesía nacional, que necesitaba el petróleo barato, y que temía que si la Argentina no se aliaba a EEUU contra Castro, sufriría la misma política de agresión que Cuba.
Ante la creciente oposición de la clase obrera, con una recurrente recesión, y con muy poco espacio para maniobrar, Frondizi se encontró entre la espada y la pared: cedió a todos los planteos militares (inquietos por la movilización del peronismo) y declaró primero el Estado de Sitio y luego el plan de represión CONINTES para desmovilizar a la clase obrera. Al mismo tiempo legalizó al Partido Peronista para competir en las elecciones de 1962 para gobernadores provinciales, en las que los peronistas ganaron en cinco distritos. Este hecho fue intolerable para los militares, por lo que decidieron el derrocamiento de Frondizi, encendiendo los fuegos del más virulento antiperonismo, al estilo de los años ‘55 y ‘56. El presidente destituido conservó la cordura como para salvar un jirón de institucionalidad designando como sucesor al presidente provisional del Senado, José María Guido.
Acto seguido se produjeron enfrentamientos dentro de las FFAA, más específicamente entre los denominados azules y colorados, en los que fueron derrotados los grupos más antiperonistas y favorables a la burguesía agraria que habían volteado a Frondizi. Tras dos choques sangrientos, otra generación se consolidó en el liderazgo de las Fuerzas Armadas, bajo el mando del general Onganía.
Dada la necesidad de otorgarle una salida institucional al precario gobierno de Guido, en 1963 se llamó a elecciones presidenciales nuevamente. Con el peronismo proscripto y con tan sólo el 25% de los votos, resultó vencedor el candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Illia.
El siguiente es un mensaje radial de Arturo Frondizi, dirigido al pueblo de la República Argentina el 9 de febrero de 1957.
"[...j Queremos gobernar para realizar ese programa destinado a los veinte millones de argentinos. He aquí sus proposiciones fundamentales:
1 ° Lograr el reencuentro de todos los argentinos y restablecer la paz interior para que no haya odio ni miedo y para que dejemos de perseguirnos los unos a los otros. [...]
4° Promover una economía de abundancia, afirmada en la integración del agro, la minería y la industria, en la explotación intensiva y racional de todos los recursos naturales y en la consolidación y los cambios por organismos de la Nación. [...]
6° Orientar el comercio exterior en exclusivo beneficio del país, para sostener nuestra balanza de pagos y aumentar nuestras reservas en metálico y divisas, mediante la defensa de los precios de nuestras exportaciones y el ordenamiento de la importación. [...]
8° Facilitar el acceso del pueblo a la cultura, a la educación y a la capacitación técnica y promover la formación de investigadores, técnicos y profesionales que permitan colocar al país en el alto nivel de las naciones más adelantadas del mundo. [...]
10° Fortalecer las organizaciones del trabajo y de la producción, asegurando la existencia de una sola Central Obrera, la libertad sindical y el derecho de huelga."http://www.portalplanetasedna.com.ar/gobierno_frondizi.htm