martes, 16 de septiembre de 2014

el cordobazo 1969

Revolución Argentina
El cordobazo
Introducción
Luego del golpe de Estado de 1966, se estableció un gobierno dictatorial al que los propios golpistas denominaron “revolución argentina”.
A partir de la designación del general Juan Carlos Onganía como presidente de la República, los golpistas se propusieron imponer un proyecto político autoritario y excluyente, clausurando todos los canales de participación para la gran mayoría de los argentinos.
Uno de los ministros de economía de la autodenominada “revolución argentina”, Adalbert Krieger Vasena, impulsó el establecimiento de un modelo liberal ortodoxo, abierto al capital extranjero, que tuvo severas consecuencias para las ramas tradicionales de la industria nacional y para el conjunto de los sectores populares.
El Cordobazo, un hecho casi mítico en la historia contemporánea, echó por tierra el sueño de Onganía de perpetuarse por diez años. Fue el primer paso en la descomposición del régimen militar que aspiraba a quedarse. El gobierno de Onganía reprimió con violencia a todas aquellas manifestaciones de la sociedad a las que consideraba "subversivas". Se allanaron sedes sindicales, se detuvo a dirigentes y militantes políticos, se clausuraron periódicos; se atacó a quienes reclamaban o protestaban. El paro con movilización previsto para el 29 de mayo en Córdoba derivó en una lucha callejera de tres días, en la que por primera vez se hizo realidad el anhelo revolucionario de unidad obrero-estudiantil. A la movilización se sumaron militantes radicales, peronistas y de las agrupaciones de izquierda. Pero no hubo un plan de insurrección popular elaborado previamente.
Los incendios y saqueos de comercios, los tiroteos y barricadas, la implantación del toque de queda y la intervención del Segundo Cuerpo del Ejército para restablecer el orden se proyectaron por la televisión nacional a todo el país.
Para Onganía, el “Cordobazo” era obra de los “extremistas”; para Lanusse, en cambio, si bien “los elementos subversivos actuaron y, en algún modo, marcaron el ritmo”, fue “la población de Córdoba, en forma activa y pasiva, la que demostró que estaba en contra del gobierno nacional en general y del gobierno provincial en particular”.
En mayo de 1969, durante el gobierno de Onganía, comenzó a evidenciarse una crisis con estallidos en distintos puntos del país, como Corrientes y Rosario. En Córdoba, donde existía una estrecha relación entre estudiantes y obreros, al descontento general se sumó la decisión del gobierno provincial de suprimir el “sábado inglés”, es decir, la media jornada laboral. En consecuencia, el SMATA (sindicato de los obreros de la industria automotriz) y el sindicato de Luz y Fuerza convocaron a un paro activo con movilización para el 29 de mayo. Los estudiantes adhirieron a la medida de fuerza y pronto la ciudad fue controlada por los manifestantes, quienes lograron su ocupación durante unas veinte horas. Se produjeron incendios y ataques a las principales empresas multinacionales. La represión consiguiente fue brutal y dejó como resultado veinte manifestantes muertos y cientos de detenidos, entre ellos Agustín Tosco, Atilio López y Elpidio González.


¿Qué querían los obreros y estudiantes, el pueblo de Córdoba?
Agustín Tosco: Exigía respeto a su soberana voluntad; exigía la normalización institucional, para que el gobierno fuera elegido por decisión de la mayoría de la población, sin persecuciones para con las ideas y doctrinas de ningún argentino. Exigía que se aumentaran los salarios en un 40%, que era lo que había crecido el costo de vida. Exigía la defensa del
patrimonio nacional, absorbido cada vez más por los monopolios extranjeros. Exigía la creación de nuevas fuentes de trabajo, para eliminar la desocupación que trae miseria y desesperación en los hogares. Exigía la reincorporación de los cesantes y el levantamiento de las sanciones por haber hecho uso del derecho constitucional de huelga. Exigía una Universidad abierta a las posibilidades de los hijos de los trabajadores y consustanciada con los intereses del país.








Barricadas en las calles de Córdoba
Actividad
1) Realiza una breve descripción de lo sucedido en El Cordobazo.
Registren por escrito la información recopilada.
2) Observen la siguiente fotografía tomada durante los sucesos del 29 de mayo de 1969 en Córdoba.
Fuente: Wikimedia


3) Redacten una descripción de la imagen. Para orientar el análisis, pueden seguir estar preguntas:
.¿Dónde transcurre la escena?
.¿Quiénes son los protagonistas y qué acciones están llevando a cabo?
.¿Qué elemento logra capturar la mirada del espectador?
  4) Con algunos compañeros, discutan qué título le pondrían a esta imagen en dos escenarios distintos:
a).si apareciera publicada en un periódico obrero o sindical;
b).si fuera publicada en un periódico ideológicamente afín con el gobierno de la autodenominada “revolución argentina”.
Bibliografia
http://pablosteinberg1.blogspot.com.ar/2014/07/reolucion-argentina.html

jueves, 26 de junio de 2014

video frondizi

Screenshot 2/3 de Video #40439 - La presidencia de Frondizi: desarrollismo, inestabilidadScreenshot 1/3 de Video #40439 - La presidencia de Frondizi: desarrollismo, inestabilidadhttp://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=40439&referente=docentes

frondizi


Fuente:http://www.siemprehistoria.com.ar/2012/02/presidencia-de-arturo-frondizi-19581962/


El aluvión de votos peronistas a la fórmula Frondizi – Gomez en las elecciones generales de 1958, sumado al apoyo comunista  aumentaron la desconfianza de unas Fuerzas Armadas que habían traspasado el poder tras el derrocamiento a Perón en 1955. Esto explica la actitud de constante vigilia que se transformó en una verdadera presión y que generaría  en los próximos años  un clima de golpe de Estado permanente…….
Apenas asumió su presidencia, Arturo Frondizi decretó un aumento salarial del 60%, con el objetivo de equiparar los registrados aumentos de precios, y en el orden político, impulsó una ley de amnistía que posteriormente sería aprobada por el  Congreso de la Nación. Si bien la ley no definía legalmente la situación de proscripción del depuesto peronismo, permitió a sus seguidores el uso de sus símbolos y la legalización de sus organizaciones y actividades. Con referencia al movimiento obrero, se devolvieron  a los peronistas seis sindicatos intervenidos y se propició la normalización de varios gremios promulgándose la ley de Asociaciones profesionales que siguió el criterio de un solo sindicato por rama industrial.
En una primera etapa, hasta enero de 1959, intentó la implementación del modelo desarrollista, basado en el impulso del desarrollo de la llamada “industria pesada” (metalurgia, siderurgia y petroquímica) con el aporte de inversiones de capital y tecnología extranjeros debido a la falta de capitales nacionales. Se buscaba así poner fin a la dependencia que el país tenía en materia de insumos importados. El modelo proponía asimismo, la modernización del campo, promoviendo el aumento de la producción agropecuaria y, al mismo tiempo, un aumento de los saldos exportables y del saldo de la balanza comercial. Pero la necesidad de la llegada de los capitales extranjeros implicaba el control de las reivindicaciones de los sectores obreros. ¿Qué significaba esto? Nos lo explica Luis A. Romero: “Los empresarios, nacionales o extranjeros, coincidían en que cualquier modernización debía modificar el status logrado por los trabajadores durante el peronismo (se debía) revisar su participación en el ingreso nacional, y también a elevar la productividad, racionalizando las tareas y reduciendo la mano de obra. Esto implicaba restringir el poder de los sindicatos, y también el que los trabajadores, amparados por la legislación, habían alcanzado en plantas y fábricas. Recortar los ingresos y recuperar la autoridad patronal era  los puntos salientes de una actitud más general contra la situación de mayor igualdad social lograda por los trabajadores.” En otras palabras, los inversores pretendían trabajadores más sumisos, más productivos y más baratos.

Frondizi pronto quedó atrapado en la falta de apoyos políticos, especialmente del sector peronista, tras una escalada inflacionaria y el incumplimiento de lo pactado previamente. El agitado primer año de gestión cerraría con medidas de fuerza del sector petrolero en repudio a los contratos firmados por el gobierno con empresas extranjeras. La actitud del vicepresidente ahondó la crisis al amenazar con renunciar si dichos contratos no eran sometidos a la aprobación del Congreso Nacional. Frondizi actuó con firmeza sosteniendo la política petrolera y decretando el Estado de sitio ante la huelga apoyada por las 62 Organizaciones. El costo fue la renuncia de Gomez y el deterioro de las relaciones con el movimiento obrero.
Para resolver el brote inflacionario y las dificultades en la balanza de pagos se incorporó al Plan económico desarrollista, un plan de “estabilización”  Se pidió ayuda al FMI y a los bancos privados, de los que se recibirían aproximadamente 330 millones de dólares. ¿Qué pedían a cambio? Un control monetario más rígido, el fín de los controles de precios y de los subsidios, la restricción del crédito  y elevación de las tasas de interés. Debía bajar el déficit fiscal, abandonando el sostenimiento de las empresas estatales, reduciendo su personal y aumentando las tarifas de servicios públicos. En este marco, se sancionó la ley 14.780 que otorgaba grandes beneficios a los inversionistas, dándoles la posibilidad de transferir sus utilidades al exterior. La estabilidad conseguida durante 1959 y 1960 arrastró el salario real, aumentó el costo de vida y alteró el delicado equilibrio que sostenía en el poder  a Frondizi, quien ya había tenido que ceder al tener que nombrar a Alvaro Alsogaray al frente de las carteras de Economía y Trabajo.
Al descontento obrero se le sumó el conflicto estudiantil, provocado por las medidas implementadas por el gobierno en materia educativa. Un gobierno que ya había perdido la brújula, que había militarizado los distritos industriales en conflicto mediante el Plan CONINTES (CONmoción INTerna del  Estado), que había adoptado una política de Relaciones Exteriores que preocupaba a las Fuerzas Armadas (especialmente en relación a la postura frente a la Revolución Cubana) y con un pasado acuerdista con el peronismo que era fuente de reiterados problemas.
El fín llegó en oportunidad de realizarse las elecciones en varias provincias en 1962, en las que Frondizi permitió la presentación de candidatos peronistas. Así fue que  triunfó el peronista Andrés Framini en el distrito de Buenos Aires, lo que resultó intolerable para los miliitares. En los días siguientes a la elección, el gobierno decretó la anulación de las elecciones y la intervención de aquellas provincias en las que los peronistas habían triunfado. El 17 de marzo de 1962, las tres armas pidieron el alejamiento de Frondizi, quien intentó una última defensa al responder “No renuncio ni doy parte de enfermo ni me voy de viaje, sigo siendo el Presidente”.  Ante su resistencia, el 29 de marzo la cúpula militar anunció al país que “el presidente de la República ha sido depuesto por las Fuerzas Armadas”.
Fue reemplazado por el  Senador José María Guido (presidente provisional del Senado ante la renuncia del vicepresidente) quien asumió como nuevo Presidente de la República Argentina.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
ROMERO, Luis Alberto, Breve historia contemporánea de la Argentina, FCE, Buenos Aires, 2001.
Departamento de Historia del Colegio Nacional de Buenos Aires, “Historia Argentina. Desde la prehistoria hasta la actualidad”, Fascículo 43, “Frondizi. El difícil equilibrio entre autoritarismo y democracia”, Página 12, Buenos Aires, 1999.
ALONSO, M.E; VAZQUEZ, E.C., Historia. La Argentina contemporánea (1852-1999), Aique, Buenos Aires, 2000.
IMAGEN y artículo recomendado para su consulta:
http://egm-consultores.blogspot.com/2009/08/arturo-frondizi-su-presidencia-1958.html

el gobierno de frondizi -1958-1962

http://es.slideshare.net/TeffBarchietto/el-gobierno-de-frondizi

gobierno de frondizi

El gobierno desarrollista de Frondizi


En 1958, Perón desde Madrid, ordenó a sus seguidores votar por el radical disidente y desarrollista Arturo Frondizi, demostrando así su fuerza aún desde el exilio. Perón se vio obligado a tomar esta decisión, ya que era dudoso que los peronistas volvieran a votar en blanco (después de la Asamblea Constituyente de 1957 en la que el 24% de los votos fueron en blanco) en un momento en el que se elegiría a las autoridades que regirían por seis años los destinos de la nación. Por otro lado, Frondizi seducía a los peronistas con sus consignas progresistas y desarrollistas y su prédica en contra del gobierno militar.
Las FFAA, lideradas por entonces por los sectores más antiperonistas, sostuvieron que el candidato de la UCRI había ganado ilegítimamente, ya que los votos peronistas habían frustrado al candidato oficioso de los militares, el de la UCR del Pueblo. Desde la asunción del nuevo presidente, el golpe ya estaba dando vueltas en las cabezas de los opositores.


Después del período peronista, el sector industrial había quedado compuesto por pequeños capitalistas y talleres artesanales de baja eficiencia y competitividad, pero de gran capacidad de empleo. Las grandes corporaciones del país, que cubrían las áreas de industria y servicios públicos, eran propiedad del Estado.
El gobierno desarrollista de Frondizi implementó un plan destinado a modernizar las relaciones económicas nacionales e impulsar la investigación científica. En diciembre de 1958 se promulgó la Ley de inversiones extranjeras, que trajo como consecuencia la radicación de capitales, principalmente norteamericanos, por más de 500 millones de dólares, el 90% de los cuales se concentró en las industrias químicas, petroquímicas, metalúrgicas y de maquinarias eléctricas y no eléctricas.
El mayor efecto de esta modernización fue la consolidación de un nuevo actor político: el capital extranjero radicado en la industria. La burguesía industrial nacional debió, desde entonces, amoldarse a sus decisiones y la tradicional burguesía pampeana fue desplazada de su posición de liderazgo, recuperándola a medias en los momentos de crisis.
Otras de las consecuencias de este plan fue la concentración de las inversiones en la Capital Federal, la provincia de Santa Fe y principalmente la ciudad de Córdoba, que experimentó un meteórico desarrollo industrial. Por otro lado, las variaciones en la distribución de los ingresos beneficiaron a los sectores medio y medio-alto, en detrimento de los inferiores, pero también de los superiores.
La complejización de las estructuras políticas y económicas desplazó a los viejos abogados y políticos del poder y los subordinó a una nueva clase dirigente, la burguesía gerencial, que empezó a formar el nuevo Establishment. Ante esta nueva situación, la burocracia sindical adoptó una nueva posición; ni combativa, ni oficialista: negociadora.
Desde que en 1961 Frondizi devolvió a los sindicatos el control de la CGT, se empezó a gestar en el interior del sindicalismo peronista la corriente "vandorista" (por Augusto Vandor, líder del poderoso gremio metalúrgico) que estaba dispuesta a independizarse progresivamente de las indicaciones que Perón impartía en el exilio. Eventualmente, consideraban construir el embrión de un proyecto político-gremial capacitado para negociar directamente con otros factores de poder (es decir, sin la mediación de Perón) al estilo del Partido Laborista inglés nacido en la década del ‘40. Todo esto hizo que los partidos políticos tradicionales fueran perdiendo relevancia como articuladores de intereses sociales.
En estos años de proscripción y declinación general del nivel de vida de la clase obrera nació la izquierda peronista, es decir, aquellos peronistas cuyas metas eran el socialismo y la soberanía popular. Esta se dio no por acercamiento de la izquierda tradicional, que seguía siendo hostil al peronismo, sino a través de la radicalización de los activistas peronistas y la peronización de jóvenes que se habían orientado primero hacia la derecha y el nacionalismo católico.
En recompensa por el apoyo electoral recibido, Frondizi se acercó a los peronistas - otorgándoles una amnistía general, una nueva Ley de Asociaciones Profesionales, etc.- pero las inversiones extranjeras, consideradas la clave del desarrollo frondicista, les olían a entrega al imperialismo yanqui. Los contratos con ocho compañías petroleras extranjeras y la privatización del frigorífico Lisandro de la Torre desbordaron la ira de los peronistas nacionalistas, que se sentían traicionados. A su vez, se levantaron las protestas de la burguesía nacional, que necesitaba el petróleo barato, y que temía que si la Argentina no se aliaba a EEUU contra Castro, sufriría la misma política de agresión que Cuba.
Ante la creciente oposición de la clase obrera, con una recurrente recesión, y con muy poco espacio para maniobrar, Frondizi se encontró entre la espada y la pared: cedió a todos los planteos militares (inquietos por la movilización del peronismo) y declaró primero el Estado de Sitio y luego el plan de represión CONINTES para desmovilizar a la clase obrera. Al mismo tiempo legalizó al Partido Peronista para competir en las elecciones de 1962 para gobernadores provinciales, en las que los peronistas ganaron en cinco distritos. Este hecho fue intolerable para los militares, por lo que decidieron el derrocamiento de Frondizi, encendiendo los fuegos del más virulento antiperonismo, al estilo de los años ‘55 y ‘56. El presidente destituido conservó la cordura como para salvar un jirón de institucionalidad designando como sucesor al presidente provisional del Senado, José María Guido.
Acto seguido se produjeron enfrentamientos dentro de las FFAA, más específicamente entre los denominados azules y colorados, en los que fueron derrotados los grupos más antiperonistas y favorables a la burguesía agraria que habían volteado a Frondizi. Tras dos choques sangrientos, otra generación se consolidó en el liderazgo de las Fuerzas Armadas, bajo el mando del general Onganía.
Dada la necesidad de otorgarle una salida institucional al precario gobierno de Guido, en 1963 se llamó a elecciones presidenciales nuevamente. Con el peronismo proscripto y con tan sólo el 25% de los votos, resultó vencedor el candidato de la UCR del Pueblo, Arturo Illia.
El siguiente es un mensaje radial de Arturo Frondizi, dirigido al pueblo de la República Argentina el 9 de febrero de 1957.
"[...j Queremos gobernar para realizar ese programa destinado a los veinte millones de argentinos. He aquí sus proposiciones fundamentales:
1 ° Lograr el reencuentro de todos los argentinos y restablecer la paz interior para que no haya odio ni miedo y para que dejemos de perseguirnos los unos a los otros. [...]
4° Promover una economía de abundancia, afirmada en la integración del agro, la minería y la industria, en la explotación intensiva y racional de todos los recursos naturales y en la consolidación y los cambios por organismos de la Nación. [...]
6° Orientar el comercio exterior en exclusivo beneficio del país, para sostener nuestra balanza de pagos y aumentar nuestras reservas en metálico y divisas, mediante la defensa de los precios de nuestras exportaciones y el ordenamiento de la importación. [...]
8° Facilitar el acceso del pueblo a la cultura, a la educación y a la capacitación técnica y promover la formación de investigadores, técnicos y profesionales que permitan colocar al país en el alto nivel de las naciones más adelantadas del mundo. [...]
10° Fortalecer las organizaciones del trabajo y de la producción, asegurando la existencia de una sola Central Obrera, la libertad sindical y el derecho de huelga."http://www.portalplanetasedna.com.ar/gobierno_frondizi.htm

domingo, 15 de junio de 2014

revolución cubana Canal Encuentro

https://www.youtube.com/watch?v=x64kpfbzCYI  revolución cubana Canal Encuentro"Oxígeno para vivir", un homenaje al recién fallecido Enrique Meneses

Movimiento revolucionario cubano

Movimiento revolucionariohttp://www.ecured.cu/index.php/Revoluci%C3%B3n_Cubana
La inercia e incapacidad de los partidos políticos burgueses para enfrentar al régimen castrense al cual se adhirieron algunos de estos partidos contrastó con la beligerancia de los sectores populares, en especial de la joven generación que recién nacía a la vida política. De sus filas nació un movimiento de nuevo tipo, encabezado por Fidel Castro, un joven abogado cuyas primeras actividades políticas se habían desarrollado en el medio universitario y las filas de la ortodoxia. Preconizando una nueva estrategia de lucha armada contra la dictadura, Fidel se dio a la silenciosa y tenaz preparación de esa batalla.
Las acciones se desencadenarían el 26 de julio de 1953, con el asalto simultáneo a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Céspedes en Bayamo, concebidas como detonante de una vasta insurrección popular. Al fracasar la operación, decenas de asaltantes que cayeron prisioneros fueron asesinados. Otros sobrevivientes, entre los que se encontraba Fidel, fueron juzgados y condenados a severas penas de prisión. En el juicio que se les siguió, el joven líder revolucionario pronunció un brillante alegato de autodefensa conocido como La Historia me absolverá, en el cual fundamentaba el derecho del pueblo a la rebelión contra la tiranía y explicaba las causas, vías y objetivos de la lucha emprendida. Este alegato se convertiría en el programa de la revolución.
Entretanto, la dictadura enfrentaba la crítica coyuntura creada por el descenso de los precios del azúcar con la manida fórmula de la restricción productiva. Para contrarrestar sus efectos depresivos, el gobierno inicia una movilización compulsiva de recursos financieros que, en proporción apreciable, terminarían en las arcas de los personeros del régimen. No obstante el fomento de nuevos renglones productivos en las dos décadas precedentes, la economía cubana, uncida al azúcar, no alcanzaba un crecimiento satisfactorio. Evidencia máxima de ello era la masa de desempleados y subempleados que ya, a mediados de la década de 1950, llegaría a constituir la tercera parte de la fuerza laboral del país.
El intento de la tiranía por legalizar su estatus mediante unas espurias elecciones en 1954, serviría al menos para aplacar su seña represiva. La circunstancia fue aprovechada por el movimiento de masas que en 1955 ascendió de manera significativa y logró la amnistía de los presos políticos, entre ellos los combatientes del Moncada, y escenificó huelgas obreras de gran importancia, sobre todo en el sector azucarero. En ese mismo año se funda el Movimiento Revolucionario 26 de Julio (M-26-7), constituido por Fidel y sus compañeros, y un año más tarde se crea el Directorio Revolucionario, que agrupa a los elementos más combativos del estudiantado universitario.
Tras demostrar la imposibilidad de toda lucha legal contra la tiranía, Fidel Castro marcha hacia México con el propósito de organizar una expedición liberadora e iniciar la guerra revolucionaria. Por su parte, los partidos burgueses de la oposición ensayan una nueva maniobra conciliadora con Batista en busca de una salida "política" a la situación. El fracaso terminaría por hundirlos en el desprestigio.
El 2 de diciembre de 1956, Fidel desembarcaba al frente de la expedición del Yate Granma, en Las Coloradas, provincia de Oriente. Dos días antes, los combatientes clandestinos del Movimiento 26 de Julio, al mando de Frank País, habían llevado a cabo en Santiago de Cuba un levantamiento de apoyo al desembarco. Al no coincidir ambas acciones, el levantamiento terminaba en un lamentable fracaso. Tras el revés del lugar llamado Alegría de Pío, que dispersara al contingente expedicionario, Fidel Castro y un puñado de combatientes lograban ganar el firme de la Sierra Maestra para constituir el núcleo inicial del Ejército Rebelde. Su carta de presentación sería, un mes después, la toma del pequeño cuartel de La Plata, acción que serviría para desmentir las versiones propaladas por la dictadura acerca del total exterminio de los expedicionarios.
En 1957, mientras el Ejército Rebelde se gestaba en las montañas con una serie de acciones entre las más importantes el combate de El Uvero, donde se aniquiló una guarnición de 59 soldados, en las ciudades se desarrollaba con gran ímpetu la lucha clandestina. El 13 de marzo de ese mismo año, un destacamento del Directorio Revolucionario realizaba un ataque al Palacio Presidencial en La Habana, con el propósito de ajusticiar al tirano, pero fracasan. En esta acción caería en combate José Antonio Echeverría, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). A los atentados y actos de sabotaje, la tiranía respondería con un incremento de las torturas a los detenidos y una oleada de crímenes.
En el mes de julio, el asesinato de Frank País provocaría una huelga espontánea que paralizó gran parte de la nación. Poco después, en septiembre, el alzamiento del puesto naval de la ciudad de Cienfuegos pondría en evidencia las profundas grietas en las fuerzas armadas del batistato. A finales de año, el ejército fracasa en su ofensiva contra la Sierra Maestra, en la que ya se han consolidado dos columnas guerrilleras.
A principio de 1958, el movimiento revolucionario decide acelerar la caída del tirano mediante una huelga general con características de insurrección. En la Sierra Maestra, Fidel Castro crea dos nuevas columnas al mando de los comandantes Raúl Castro y Juan Almeida, quienes deben abrir dos frentes guerrilleros en otras zonas montañosas de Oriente. La huelga, convocada el 9 de abril, se malogra con graves pérdidas para las fuerzas revolucionarias. Batista cree llegado el momento de liquidar la insurrección, y en el verano lanza una ofensiva de 10 000 hombres sobre la Sierra Maestra. En feroces combates y batallas: Santo Domingo, El Jigüe, Vegas de Jibacoa, y otros, las tropas rebeldes derrotan a los batallones de la tiranía que logran penetrar en la Sierra y los obliga a retirarse. Ese es el viraje definitivo. Los partidos de la oposición burguesa, que hasta entonces han maniobrado para capitalizar la rebeldía popular, se apresuran en reconocer el indiscutible liderazgo de Fidel Castro.
Columnas rebeldes parten hacia diversos puntos del territorio nacional, entre ellas las de los comandantes Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos, quienes avanzan hacia la provincia de Las Villas. En esa zona ya operan diversos grupos de combatientes, entre otros los del Directorio Revolucionario y el Partido Socialista Popular (Comunista). El 20 de noviembre el Comandante en Jefe de las tropas rebeldes, Fidel Castro, dirige personalmente la Batalla de Guisa, que marca el comienzo de la definitiva ofensiva revolucionaria. En acciones coordinadas, las ya numerosas columnas del II y el III frentes orientales van tomando las poblaciones aledañas para cerrar el cerco sobre Santiago de Cuba. El Che, en Las Villas, toma uno tras otro los pueblos a lo largo de la carretera central y se apresta al asalto de la ciudad de Santa Clara, capital provincial, mientras que, por su parte Camilo Cienfuegos, rinde en tenaz combate el cuartel de la ciudad de Yaguajay.

Triunfo de la revolución

El 1 de enero de 1959 Batista abandona el país. En una maniobra de última hora, bendecida por la embajada norteamericana, el General Eulogio Cantillo intenta crear una junta cívico-militar. Fidel Castro conmina a la guarnición de Santiago de Cuba a que se rinda y al pueblo a una huelga general que, apoyada masivamente por todo el país, aseguraría la victoria de la Revolución.
Apenas instalado en el poder, el gobierno revolucionario inició el desmantelamiento del sistema político neocolonial. Se disolvieron los cuerpos represivos y se garantizó a los ciudadanos, por primera vez en largos años, el ejercicio pleno de sus derechos. La administración pública fue saneada y se confiscaron los bienes malversados. De esta manera se erradicó esa tan funesta práctica de la vida republicana. Los criminales de guerra batistianos fueron juzgados y sancionados, se barrió a la corrompida dirección del movimiento obrero y quedaron disueltos los partidos políticos que habían servido a la tiranía.
La designación del Comandante Fidel Castro como Primer Ministro en el mes de febrero, imprimiría un ritmo acelerado a las medidas de beneficio popular. Se aprobó una rebaja general de alquileres; las playas, antes privadas se pusieron a disposición del pueblo para su disfrute y se intervinieron las compañías que monopolizaban los servicios públicos. Un hito trascendental en este proceso sería la Ley de Reforma Agraria, aprobada el 17 de mayo, la cual eliminaba el latifundio al nacionalizar todas las propiedades de más de 420 ha de extensión, y entregaba la propiedad de la tierra a decenas de miles de campesinos, arrendatarios y precaristas.
Esta medida, que eliminaba uno de los soportes fundamentales del dominio neocolonial, suscitó la airada respuesta de los intereses afectados. El gobierno de Estados Unidos no había ocultado su disgusto por el “Triunfo de la Revolución” y, tras promover una malintencionada campaña de prensa, adoptó una política de hostigamiento sistemático contra Cuba, alentando y apoyando a movimientos contrarrevolucionarios con el propósito de desestabilizar el país. Los obstáculos interpuestos por el presidente Manuel Urrutia a las transformaciones revolucionarias provocaron en julio la renuncia de Fidel Castro al premierato, cargo al que retornaría días después en medio de multitudinarias manifestaciones de apoyo que determinaron la renuncia del presidente y su sustitución por Osvaldo Dorticós.
En octubre aborta una sedición militar en Camagüey orquestada por el jefe de esa plaza, el Comandante Hubert Matos, en abierto contubernio con latifundistas y otros elementos contrarrevolucionarios de la localidad. Entretanto, los crecientes actos de sabotaje y el terrorismo comenzaron a cobrar víctimas inocentes.

revolución libertadora

http://es.slideshare.net/profeandy/la-cada-de-pern-y-la-revolucion-libertadora